Empiezo fuerte este blog con un debate que ha surgido estos últimos días: la eutanasia. Como bien sugiero en el título del post existen dos posturas enfrentadas acerca del tema.
La primera, que defiende en derecho a una muerte digna, y la segunda, que considera la eutanasia como un atentado contra la vida.
Personalmente tengo muy clara mi postura frente este tema. Antes de nada quisiera exponer el caso de Andrea, a raíz del cual se ha puesto "de moda" ese debate.
Andrea es una niña de 12 años que actualmente se encuentra hospitalizada debido a que padece una rara enfermedad. Sus padres, impotentes, solo quieren una "muerte digna" para su hija, y por ello se están enfrentando a la justicia. Sostienen que su cuerpo no puede luchar más y ya en su fase terminal, que está pasando por un gran sufrimiento.
En este caso no puedo estar más en desacuerdo con la Iglesia católica, ya que su postura tan sumamente conservadora la hace no apoyar a los padres de Andrea. Cada vez que me imagino lo que está sufriendo esa niña, no puedo más que desear que acabe ya su sufrimiento, y, por mucho que les haya dolido tomar su decisión, entiendo totalmente a sus padres.
Sin centrarme en este caso, existen miles de personas que se encuentra en el conocido como "estado vegetal", suponiendo una carga para la familia y sintiéndose morir sin poder evitarlo, sin poder hacer nada por sí mismos, sin poder siquiera hablar. Me imagino en esa situación y lo único que pienso es que eso no es forma de vivir, que no podría, que yo no sería capaz de seguir adelante.
Creo que, después de esto, he dejado muy claro lo que pienso, y es que estoy a favor de acabar con la vida de una persona cuando esta ya no es vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario